
Sala lúgubre y una recepcionista pintada como por maquillador cizañero. "Pase por acá", dijo. Y allí, el galeno. Viejo como buen sabio, soberbio como buen experto.
- Cuénteme joven...
- Acá estoy pues doc. Usted tiene mi ficha ahí...
- Y... ¿vienes por algún problema distinto?
- Sí, esta vez es súper diferente.
Y le conté...
- Ah. Pero bueno. debes tener en cuenta varias cosas. Primero, que de cada diez hombres, lo que tú tienes le puede pasar a tres pero con suerte uno lo reconoce. Eso es lo bueno.
- Schis... ¿Y lo malo, doc?
- Que es crónico, vas a vivir con esto toda la vida porque los seres humanos no cambian. Entonces tienes el sistema inmunológico menos preparado y estas clases de enfermedades atacan siempre a los más permeables. Hasta apostaría que alguna otra vez tuviste una crisis de estas.
- Puchas, sí pero no tan fuerte que yo me acuerde. ¿Y por lo menos tengo tratamiento?
- Sí, claro. Y sale todo gratis hoy en día. Acá te doy las indicaciones. Y tranquilo. En un tiempo te deberías sentir mejor.
"Mucho rock and roll, nada de canciones tristes, ni recuerdos amargos. Cambiar el entorno y sobretodo conocer personas nuevas que te contagien anticuerpos. Olvidar lugares comunes y rostros que te lleven de regreso. O por lo menos evitarlos. Y agua en vez de café para conciliar el sueño".
Tan horrible lista como su firma...