domingo 12 de febrero de 2012

Principios


¿Todos iguales? Jamás...
Pero claro. Nos confunden, nos echan al saco, al absurdo cajón de las generalidades impuestas.
Hablar por uno resulta fácil. Sólo basta tener el espejo sin empañar.
Yo no tengo tapujos ni tampoco filtros.
Yo, troglodita e irracional. Yo, tenue ante lo íntimo y consciente de mis actos.
Yo, paciente en la búsqueda. Como impaciente en los encuentros y desencuentros.
Yo, frágil ante la desgracia ajena, la sonrisa de un niño o el cariño de una mascota compañera.
Yo, implacable ante la mentira. Intratable ante la injusticia. Intolerante ante el engaño.
Yo, simple. Concordante con mi origen. Con mi historia y mis momentos.
Y a la vez complejo. Indescifrable en mis miedos, carencias y soledades.
Yo, apasionado, entregado y fiel en el amor.
Yo, escapista del desamor, la desidia y la indecisión.
Yo, certero en las elecciones y opciones.
E incierto ante la inseguridad o los cambios de libreto, la ruptura de promesas.
Yo, competitivo en la pugna y tan indolente ante la lucha de egos.
Yo, confiable, compañero y amigo.
Yo, ostracista, despojado de la sociabilidad banal.
Yo, perverso. Yo, inocente. Con sueños que alcanzar... Sin encontrar lo que busco aún.
Un hombre. Con virtudes y defectos. Como muchos, como pocos. Un hombre. Sólo un hombre.


jueves 16 de junio de 2011

La prueba de amor




Era hora de retornar. Hace un par de años que había partido en busca sueños alimentados en ilusiones pasadas y grises más recientes. Aquellos estudios y esa libre sensación europea tornaron su vida en un inagotable girasol de resplandeciente futuro. Por alguna razón, su novio se embarcaría un día después para alcanzarla en el Santiago inhóspito que sería ave de paso de tan feliz itinerario. Entonces, retornaba con dos de sus tres razones para decir que había triunfado. Una académica. La más reciente, en su vientre.

No supo por qué pero sintió que esa difusa espera en el aeropuerto le estaba dando señales. Ni siquiera se atrevió a pensarlo y aprovechando algunos kilómetros apilados en el saldo canjeó un ticket hacia el extremo contrario de su destino definitivo. Nadie se iba a enterar y pensó que era necesario curar su herida y demostrar la evolución en la cara de ese otro que la empujó a partir.

Hace tiempo no sabía de él. La última reseña provenía de elogios replicados a lo lejos. De alguna manera, entendió que también había un avance que constatar; uno de ciudad y de estatus. Le perdió el rastro porque su propia vida le enseño a abrazar el presente y enterrar el pasado. Él también había conseguido su meta, pensó. Aunque era nada comparado con la propia. En su asiento, la cabeza intentaba responder el por qué hacía semejante travesía hacia lo desconocido y absurdo. No sólo corría el riesgo de no encontrar respuestas sino que temía hallar algunas que no le gustasen. Decidió obviar y seguir el instinto.

Calmó los nervios en un taxi y se dispuso a llegar a un punto que recordada sólo en bocetos casi imaginarios. Dio con la vieja casa de madera y cuál sorpresa, un perro distinto al que conocía la esperaba alborotadamente en la reja. Eso dio pie a la que la dueña de casa saliera y la recibiera con inesperado beneplácito.

La añosa mujer le regaló un mate, la interrogó amablemente y le dio certezas de que el sujeto de su búsqueda había regresado hace muy poco. Fue una visita breve y obtuvo la claridad anhelada. Sabía dónde encontrarlo. Y salió a ese momento que imaginó desde el mismo día que partió en las maneras más inverosímiles posibles.

Ya no había miedo. Sólo ansiedad y sensaciones confrontadas que ni siquiera ella entendía del todo. La calmó el poder verlo al fin. Allí, rodeado de tanta gente pero de alguna forma, sólo como siempre. No pudo evitar llorar mientras se abalanzaba a su encuentro. Lo único que quedaba por mostrar era esa fría lápida de mármol falso con su nombre en negras sílabas manchadas por el clima. Llovía a cántaros y su ropa de marca se empapó sin prudencia. Pero más grande temporal fue aquél que sintió en su interior.

Cuando pudo recuperar el equilibrio se fueron de sopetón todas las interrogantes que horas atrás rondaron en su pechera de recuerdos. Entendió que él la dejó partir por una razón mayor. Y que la había amado de verdad para desautorizar su corazón en beneficio del de ella. Que había tragado la injusticia de agonizar el ego herido hasta dejarlo caer por completo sin arrastrar otros al barranco. La paradoja indicaba que mientras ayer su alma desfigurada emprendió una travesía para regresar, él yacía hoy sumido en un viaje sin retorno. Por lo mismo, ya no había razón para el lamento.

Secó sus lágrimas de nuevo y mientras le esbozaba un “finalmente tenías razón” sacudió sus zapatos manchados de lodo y dejó una rosa blanca sobre esa tierra muda y descolorida. Su reconciliación era completa, la vida seguía y la suerte estaba echada. El impulso a la buena fortuna se justificó en tan visceral momento. Y supo que lo había recibido hace mucho tiempo atrás.



lunes 30 de mayo de 2011

El hombre malo




Hasta hace algún tiempo -acá en el blog hay escritos, lectoras y buenas conversaciones que podrían avalarlo- yo era de los que creía que a las mujeres les gustaban los hombres malos. Y si bien mantengo cierta idea al respecto, debo aclararla en urgente defensa de los postulados ripneanos.

A las mujeres, en realidad no les gustan los hombres malos. Aunque juren que sí, aunque insistan en que tienen el gen del sufrimiento incorporado al ADN femenino. Nada que ver. A ellas, como era de esperar, sólo les llama la atención un molde, una mala copia del hombre malo.
Porque no hay que confundir al malo con el rudo, o el posero reflejando una moda masculina deprimente. Menos con el hombre maqueta. Ni con el inseguro o el inmaduro. El hombre malo no juega con su maldad. La lleva escondida y la saca a relucir cuando más le conviene.
No es malo el tipo de pelo largo, barba de tres días y plantado en una moto o en la barra del bar fumando sin filtro o tomando cortos de tequila. Ese con suerte es una burda esquematización de un esclavo de modas y leyendas que no resultan.
No es malo el calvo musculoso que golpea cristianos a diestra y siniestra, ese que las deja cuando quiere y siempre tiene las que desea en su cama. Ni se acerca siquiera. Aquél especimen con suerte es rudo. Y la rudeza va de la mano con la quema de calorías y probablemente de neuronas. Les podrá gustar. Pero ese, chicas, no es un hombre malo.
El hombre malo es un ser sociablemente extraño. Uno que a diferencia del que quiere aparentar maldad, no te tratará con dureza hasta que llegue el momento de hacerlo. El que aparenta ser malo nunca te dará seguridad. El malo te regalará pincelazos de seguridad para quitártela cuando más la creas segura.
El realmente malo no necesita looks, ni estilos, ni moldes. Eso queda para los que aparentan ser malos. El hombre malo llama la atención por su inconfundible y personal mundo que te ofrecerá a manos llenas para echarte a patadas luego que sepas que quieres quedarte en él.
El que aparenta ser malo te cierra la puerta en la cara. El realmente malo te invitará a salir amablemente pero te cierra con llave para que no vuelvas a entrar. El que aparenta ser malo se dará el gusto de dañarte cuando amenaces su precario equilibrio. El malo se reirá de ti cuando intentes tratarlo mal. Y eso te hará peor.
El que aparenta ser malo tiene el ego confundido y sobredimensionado. El malo tiene el ego clara y conscientemente por las nubes. Si tratas de dañárselo, el que aparenta ser malo te devolverá el favor propiciando un gallito que te evaporará las fuerzas. El malo simplemente se irá dejándote en el pantano de la incomprensión y el dolor por no entender tus arrebatos.
El hombre que aparenta ser malo siempre vuelve a ti o se atreve a plantear acercamientos porque sabe que te tiene, asume ese juego y de seguro, tú también lo asumes con gusto o voluntad. El hombre malo en cambio se olvidará de ti y dejarás de existir para siempre. Es más, eso de llegar a dejarte parcial o absolutamente se explicará porque quien aparenta ser malo es básico y no te entiende. Al malo, en cambio, le importa un carajo entenderte.
Y lo más importante, niñas. Si te separas del hombre que aparenta ser malo probablemente reclames, te arrepientas de lo que hiciste, de lo que te hizo y finalmente, lo más seguro es que lo recuerdes con cariño. No así con el hombre malo. Porque de ese vas a querer olvidarte. Y no podrás. Es una mochila que tendrás que llevar por siempre, aunque no quieras.
Un detalle... Sólo a modo de reflexión y como sincero aporte para que lo entiendan. De verdad, esto anótenlo bien. Hombres aparentemente malos sí existen. Y sé que les gustan aunque ustedes, las mujeres, ya saben que no perderán la cabeza toda la vida por ellos.
Pero por un malo se pueden ir al barranco. Y por un motivo muy simple. Porque las enfentará con ustedes mismas. Con sus miedos o carencias afectivas. Esos seres tan endemoniadamente malvados, que andan por la calle siendo lobos con piel de oveja y rompiendo vidas -en vez de corazones como sus débiles rivales que aparentan ser como ellos- en verdad sólo existen en sus mediocres cabezas atribuladas, chicas. Son una excusa que baña y decora vuestros propios errores de indolencia femenina.

Se los inventan, los idealizan, los clasifican y los dejan metidos en sus vidas como fantasmas indisolubles. Son suyos, viven en ese mundo que odian y atesoran, del que no pueden ni quieren despegarse. Son seres que crearon las mujeres, quizás para tapar su propia culpa. De seguro, esos malos nacieron y viven para tener algo en qué ellas puedan excusar su eterno cargo de conciencia...


jueves 19 de mayo de 2011

El círculo

Ya lo sé. Si algo tiene de malo esta ciudad es que no importa cuán grande sea. Todos se reúnen en los mismos sitios, van a los mismos eventos, se mueven en las mismas estaciones de metro, frecuentan las mismas instancias de vida que uno. Es un micromundo en esta majamama tan mentirosamente global. Y en esas circunstancias es bien fácil encontrarse gente. Gente que te retrotraiga situaciones o momentos. Gente que me hable de ti.
Es extraño enterarse de tus avances, de tus logros, de tu estabilidad. No porque no la esperase. Menos porque no crea que la merezcas. Me asalta la duda de la concreción. Me cuestiono saber por qué sigues hablando de planes cuando en el papel tienes todo resuelto. ¿No será que estás esperando algo más de la vida que te hace rehuír?
¿Sabes? Yo también lo intenté como te prometí alguna vez. Tuve un par de ilusiones recientemente. Incluso, alguna en la que aposté muchísimo y puse mis fichas como nunca antes. Jugué las mejores cartas, las que no usé contigo. Y hace unos días me di por vencido, por ese mandamiento que ya conoces. No te condenes a vivir a medias por sentir que esa mitad que tienes te hace suficientemente bien. Es raro porque dentro de ese intento alguna vez hablé de los círculos no resueltos, los pendientes del pasado.
Mi certeza dijo que siempre cerré las historias cuándo y cómo corresponde. Sin darme ni dar segundas oportunidades. Pero en ese repaso me quedó la duda culposa de no saber si lo hice bien contigo. Si lo hicimos bien. Entonces, bastó cerrar este otro círculo de la manera más legible para entender que con nosotros no lo hice satisfactoriamente, ni tampoco lo exigí. Por contrapartida, me empeñé en preguntar qué pasó esa tarde para que aquella promesa de estar cerca del otro, pase lo que pase, nos hizo firmar un tonto pagaré en al aire, uno que rompimos ante el garante del despecho.

¿Y si lo hubiésemos intentado? La cobardía siempre cobra y a veces creo que tenemos una deuda que no se saldará con réditos de otras felicidades. O quizás sí. En una de esas, tal suma de redenciones sirva para equilibrar el vicio de engañar al corazón con las ecuaciones de la impresión.
Tengo una anécdota. En esos arranques citadinos del intento fallido que hoy me anoto y te cuento, asumo que estuve de paseo por ese centro comercial que indicabas como próximo a tu casa. ¿Lo recuerdas? Bueno, anduve súper cerca. Es un lindo barrio, te diré. Me perdí un poco en las coordenadas que olvidé en algún cuaderno extraviado. Pero aunque no lo creas, di con la micro que llevaba a tu puerta. Paradojas. Sólo cuando bajé de ella recordé el detalle de hacia dónde seguir. Y sólo en ese momento reincidí en la memoria y viniste a pasear de nuevo por mi cabeza.
En fin... Ya sé que te voy a encontrar por allí. Lo intuyo. Con tu abrigo largo y oscuro en invierno o tus faldas cortas y ajustadas que roban tantas miradas en verano. De la mano de él o quizás de otro. Probablemente echando mano a la cajetilla de cigarrillos que te consuela la ansiedad. Quizás acomodando tu pelo frondoso para que te oculte la sonrisa triste.
Puede que sea mañana o en muchos años más. No lo tengo claro. Lo siento. Pero si algo aprendí en estos días y a partir de un duro tropiezo, fue que ese círculo tendrá que cerrarse. Con algún abrazo, una historia, un saludo, un café o por qué no, un último desprecio...

Con lo que sea. Tú ya me conoces. Yo no dejo cabos sueltos...



jueves 5 de mayo de 2011

Crónicas Machistas. "Facebook: El zumbido en la oreja"


Hace rato no se juntaban. Por esas cosas del trabajo, de la vida, de andar en pareja. Pero allí estaba de nuevo, casi por azar. Los comensales del mismo "Club de Tobby" de siempre, Pedro, Juan Luis y Diego...
En una cervecería, como todos los jueves. Con las novedades del integrante nuevo, Renato. De esas novedades que sacan ronchas y consumen tragos.


Pedro: Oye que ha crecido este cabro. Si hasta me dicen que estás bien embalado con tu polola, Renatín.

Renato: Algo así...


Juan Luis: Schis, con esa cara, parece que no anda muy bien la cosa. Qué pasó, te pillaron portándote mal? Jajaja...


Renato: Na' que ver, lo que pasa es que esta mina tiene un rollo no resuelto con el ex...


Pedro: Ah miércale, tema complicado ese, mijo. Las mujeres que se quedan pegadas son motivo pa' lucir las zapatillas de clavo, ¿o no Juanito?


Juan Luis: Ah no sé, pregúntale al Diego, una vez tuvimos
una conversación respecto al tema y me dejó clarito, aunque capaz que te cobre una cerveza.

Diego: Ni me acuerdo. Pero qué te pasó Renatín? Cuenta la firme...


Renato: Naaaada. Facebook tiene la culpa.

Diego: No es raro, la mayoría de los problemas por el tema de las redes sociales lo provocan las minas.


Pedro: El 60% de las parejas tiene problema por el facebook dice un estudio...


Juan Luis: Yo diría que más. Pidamos unas chelitas...


Diego: Pero cuenta, ¿qué es? ¿Se comunica con él? ¿La jotea?


Renato: No, loco, tiene fotos de él.


Diego: Pero también tendrá fotos tuyas, es como parte de la vida... (mientras se paraba a buscar un cenicero y compar cigarrillos)


Renato: No pues, no tiene ninguna de nosotros.


Pedro: Schiuuuuuuuuuuuuuuuuuu!!!


Juan Luis: ¿Y le dijiste algo? Igual no es como taaaan heavy, las minas son mamonas con el recuerdo.


Renato: O sea, trato de no meterme pero me choca la huevá... Además, siempre habla de loco y hasta usa una gargantilla tipo cinturón que le regaló con la inicial. También tiene una foto con ella colgando en la güata...


Juan Luis: Pendejo, te estai enrollando, si está contigo es por algo. Si te cagara con alguien o fuera infiel te creo. Pero las minas son así. Además, te persigues por una foto no más.


Renato: Es que en la que tiene de él le dedica una frase en inglés de una canción que dice "I'll never forget you, my sweet joy. Always remember me" o algo así...


Juan Luis: Guajaja, ¿ves que te enrollas? Pero si esa es una canción que canta una negra que se parece a la Grace Jones donde habla de la amistad...


Diego (reincorporándose a la conversación): No tarado, esa es una canción escrita al amor de la vida...


Pedro: Schiuuuuuuuuuuuuuuuu!!!


Renato: Si. Igual me carga esa mochila como presente. No sé, Dieguito, qué pensai tú, gurú. ¿Qué harías en un caso así?


Diego: Pienso que cada uno toma las decisiones que le corresponden, que minas es lo que estadísticamente más hay en este mundo, que algunas son enrolladas, otras faltan el respeto y muchas se quedan pegadas. Y que en el caso de esta conversa, mejor lo dejamos hasta acá y hablamos del superclásico.


Pedro: Schiuuuuuuuuuuuuuu!!! Ya, muchachos. Yo pago esta ronda mejor. A un buen entendedor, siempre hay que invitarlo a tomarse un buen trago...


domingo 20 de marzo de 2011

ELEMENTO SOUNDTRACK: "Why" - Annie Lennox ("Diva", 1992)




Fue en el verano del '92. La oí como una de esas baladas clásicas que servían para adornar momentos de melosidad rotunda. Y no estaba tan equivocado. O quizás sí. Diametralmente equivocado. Era lo malo de no saber inglés. Lo malo de no saber de música. Pero todo se aprende...
"Diva" es el primer disco solista de Annie Lennox desde que dejó Eurythmics. No se podía llamar de otra forma. Un trabajo demasiado intimista, amplio, sublime y plagado de detalles. En síntesis, es digno de una mina como ella. Tan exclusiva y soberbia en el escenario. Tan colosal en el discurso. Y tan contundente en el mensaje como le faltaba ser en sus canciones. Como lo necesitaba en su tintero de recuerdos a dejar como legados para una generación auditivamente atiborrada de estilos y estímulos musicales.
El disco abre con "Why". Y si con el tiempo lo revisaras como una novedad, bastará ese sólo track para volarte la cabeza. A menos que claro, aún no sepas de desamor, del orgullo dañino y los quiebres tan dolorosos como necesarios para crecer. Que requieren de valentía aunque te destrocen por dentro. Esta es una canción desgarradoramente maldita e irrenunciable. Una para escucharla con la bandera blanca en las manos...
Si sabes de esos episodios agrios no sólo asumirás el golpe de oírla sino que probablemente, también sepas algo del duro peregrinar por los caminos del amor irresoluto, tozudo y limitante. Y si algo entiendes de música, entonces de seguro ya la conoces, porque esta es una de las mejores obras de aquella década inolvidable. Y no te preocupes por el inglés. Esta sección es para ello.
Disfrútala. Sin cortarte las venas. La vida, casi siempre es más sabia que nosotros mismos y nuestras porfías evidentes, resistidas, ignoradas. Es simple. Sólo se trata de no auto-engañarse...



Annie Lennox - Por qué


¿Cuántas veces tengo que intentar decirte
Que siento mucho las cosas que he hecho?
Pero cuando intento decirte es cuando tú tienes que hablar
Hey... Este tipo de problemas es sólo el comienzo
Me digo a mi misma demasiadas veces
¿Por qué no aprendes a cerrar la boca?
Por eso duele tanto escuchar las palabras
Que siguen saliendo de tu boca
Salen de tu boca
Salen de tu boca
Diciéndome...
¿Por qué?
¿Por qué?

Puedo estar enojada

Puedo estar ciega
Puedo ser despiadadamente cruel
Pero aun así puedo saber lo que estás pensando
Y lo he escuchado demasiadas veces
Que estás mejor
Sin mi
¿Por qué no puedes ver que este bote se hunde?
(Este bote se hunde, este bote se hunde)
Vamos al borde del agua
Y podemos hacer naufragar esas dudas
Es mejor no decir algunas cosas
Pero aun así me voltean de cabeza
Me voltean
Dime
Por qué
Dime
Por qué

Este es el libro que nunca leí

Estas son las palabras que nunca dije
Este es el sendero que nunca pise
Estos son los sueños que soñaré en su lugar
Este es el gozo que rara vez propago
Estas son las lágrimas...
Las lágrimas que derramamos
Este es el miedo
Este es el temor
Este es el contenido de mi cabeza
Y estos son los años que hemos pasado
Y esta es la manera en la que representan
Y así es como me siento
¿Sabes cómo me siento?
Porque no creo que sepas como me siento
No creo que sepas como me siento
No creo que sepas como me siento
No sabes lo que siento



sábado 5 de marzo de 2011

La ciudad


Siempre lo soñó. Más que un destino, mucho más que un mero pasaje en el calendario. Atesoraba ese cúmulo de vivencias apiladas en el más cristalino recoveco de su memoria que proyectó en dimensiones quijotescas. Nunca pudo entenderlo del todo.
¿Qué tenía de distinto un conjunto de calles alineadas bajo luces incandescentes y un acento amigablemente arrollador? Pura ilusión quizás.


Y sin quererlo se encontró allí. Rodeado de momentos únicos. De esos que gran parte de los seres humanos persiguen sin éxito ni descanso por la vida. Fotografías simples de episodios novelescos. Minutos para abrazar en madrugadas solitarias o amaneceres de absoluta decepción.
Caminó, absorbió... Se llenó de experiencias que nunca vio de tan cerca. Que tenían que ver con él mismo. Con sus miedos, sus carencias, sus bloqueos más presentes y aborrecidos.
Habló de oscuridad con esquinas iluminadas. Desnudó el ayer como si fuera la más fogosa y anhelada de sus amantes. Coloreó el futuro compitiendo con la acuarela natural de grandiosas avenidas.
Desbordó risas justo en medio de paisajes de incesante alegría. Balbuceando sus mejores versos enredado en un paraíso de letras. Bailó su mejor pieza sólo con la mirada. Amó. Sobretodo amó. Y sintió que el amor salió también en su búsqueda en tantos lugares distintos, únicos e inolvidables.
No hubo despedida. Sólo un itinerario que cumplir. De tanto nutrirse con esos aires de libertad asumió que había encontrado uno de sus rincones en el mundo. Y prometió volver. Como esas eternas promesas que los hombres hacemos sin cumplir jamás. Que sólo sirven para alimentar la esperanza y afrontar lo que viene con un dejo de felicidad afincado en el tiempo.
Para aferrarnos a algo mejor. La excusa perfecta para avanzar con el ideal conformista de un molde que ya conocemos. Y seguiremos buscando hasta que no quede tiempo ni batalla por pelear...


martes 30 de noviembre de 2010

Piloto automático


Rutina. Revisar la lista de llamados por si algo quedaba en el tintero. Nada nuevo, salvo un nombre que seguía dando vueltas en mi cabeza. Por acto reflejo lo marqué:

- Hola, cómo estás.


- Esta sí que es sorpresa. Pensé que me odiabas, que te habías olvidado de mi...


- No te creo, probablemente es sólo lo que quieres o te conviene que pase. Pero, cómo estás.


- Bien, ya sabes. Soy una mujer ocupada y dedicada a su mundillo personal. ¿Y tú? ¿Y esa ciudad impersonal? ¿Por qué esta sorpresa?


- Es que ayer me acordé de ti. Y supongo que el inconsciente me impulsó a llamar.


- ¿Te acordaste? ¡Viste libros! Ahh, ya sé, viste una obra...


- No, pero cada vez que veo libros pienso en lo que nos separa. Y cada vez que encuentro el letrero de una obra pienso que ahí puede estar el maldito
artistilla afortunado que te va a cautivar y se quedará contigo. Aunque en verdad, prefiero eso a un médico o ingeniero de polera polo o peor aún, al vejestorio ludópata que aún no se da por vencido...

- Jajaja, que eres loquillo. No pierdes esa capacidad de hacerme reír. A veces te leo. Pero de verdad, cuando escribes cosas así intensas como las que dices pienso si de verdad fue para tanto.


- ¿Ves? Nunca pusiste real atención... Pero en fin. No esperaba más de ti. Si te preocupa mi salud mental, lo de mis mensajillos evidentes no los tomes en cuenta. Todo está escrito y programado desde que nos dejamos de ver. Hoy funciono como un bot. Con un piloto automático. Así me olvido, así evado unos meses...


- Pucha. Oye, ¿sigues con esa niña, la de los lunares en el hombro y todo eso? Quizás te quedes ahí... Yo te dije que la piel lo es todo.


- Lo de la piel, yo lo veo como concepto más amplio de química, como una conexión y ya sabes cuál es mi episodio favorito. Y sí, estoy con ella aún. Pero no me pienso quedar. Perdí el sentido del romanticismo después de ti. Ya no creo ni en piel, corazón o miradas... Ahora bloqueo a la inversa y copio tu teorema de la cacería. Le doy otra interpretación, eso sí. Menos fría. Pienso que todos necesitamos un abrazo y tenemos miedo de no encontrarlo. Por eso estoy acá. Aunque ya sé que ella no es.


- ¿Y cómo sabes que no es la mujer de tus sueños?


- Porque estoy hablando con la mujer de mis sueños ahora por el teléfono...


- Loco. Oye, no me has dicho por qué te acordaste de mi.


- Simple. Ayer fui a hacer un trabajo y en la casa había una gata gigante. Se acercó y hasta le acaricié el lomo. Estaba feliz. Cuando me iba lanzó un maullido extraño. Como sabiendo que no me vería nunca más...


- Hey. Ese fue un golpe bajo...


- Perdón. Entonces me voy. Supongo que es nuestra historia. Tanto estar a la defensiva nos hace buscar excusas convenientes. Mi almohada me lo dijó.

- Cuídate, sí. Y trata de ser feliz...


- En eso estoy. Intentándolo...

Siento que no fueron más de cinco minutos entre que colgué y el mismo teléfono hizo sonar la alarma. Me encontró tirado en la cama, vestido y agobiado. Y sin mucho tiempo. Había que reponerse... Era hora de iniciar un nuevo día al mando del piloto automático. Ese mismo que no está programado para hacer llamadas en el mundo real...






viernes 19 de noviembre de 2010

Otra piel

Ella leía una revista sobre la cama. Desnuda, juvenil, insolente. Tan resuelta como turgente en sus formas. Él, poco acostumbrado a los pormenores amatorios sólo observaba. Todavía asustado. Esperando reacciones físicas a la catarsis de feromona contenida de hace unos minutos. Conoció tantos amagues bruscos en la guerra de caricias que nunca se llevó bien con esta. La evitó alguna vez, la buscó en otras y la sufrió siempre. Probablemente como nadie lo hizo antes. Como nadie se merecía.
Ella era distinta. Tenía menos años, más oficio y sobretodo tacto. Sentido común. Guiaba y desarrollaba la escena a antojo. Quizás porque conocía la situación del otro. Porque la palpó y la aceptó desde el primer minuto. Y tuvo premio ganando el reto.
Abrazando cada segundo, él intentaba familiariazarse. Ser natural como su instinto le indicara. Y se acercó en un suave zambullido sobre esas sábanas oscuras que adornaban tan perfecto espectáculo. La rozó, besándole el hombro y reparando en un lunar. Como eximio detallista siguió su ruta sigilosamente. Parecía punto medio de una sublime demarcación entre el que era más indistinguible, cerca de su seno y el principal, a la derecha de sus labios coquetos. Esa deliciosa marca que según su dueña selló el destino de ambos al homologarlo con el que él llevaba de nacimiento. Pero en el lado izquierdo.
Entonces por qué él buscaba otro cuerpo...
El juego de las excusas lo llevó a ese descenlace que no planeó pero tampoco pensó. Hurgaba desesperadamente por un tenue perfume que contrastaba en el imaginario con lo que percibió en cada centrímetro de piel. No dio con los besos adolescentes en bocas gastadas porque allí sólo era turno de los desenfrenados. No halló ese tacto pausado e impoluto que encendiera sus ganas cuando estaba listo para recorrer los caminos del placer. Pero, ¿era justo? ¿Acaso merecía deponer tal suave cúmulo de bondad ante semajante vendaval de recuerdos adornados por una curva imperfecta? ¿Le servía?
Y disimuló. Eso que iba a ser gran aprendizaje terminó protagonizando un simple exabrupto mecánico. Las emociones seguían allí. Contenidas. Esperando y decepcionándose al mismo tiempo. Extrañando otra piel de mujer que nunca conoció...


sábado 16 de octubre de 2010

Chequeo médico


Sala lúgubre y una recepcionista pintada como por maquillador cizañero. "Pase por acá", dijo. Y allí, el galeno. Viejo como buen sabio, soberbio como buen experto.

- Cuénteme joven...


- Acá estoy pues doc. Usted tiene mi ficha ahí..
.


- Y... ¿vienes por algún problema distinto?


- Sí, esta vez es súper diferente.


Y le conté...

- Ah. Pero bueno. debes tener en cuenta varias cosas. Primero, que de cada diez hombres, lo que tú tienes le puede pasar a tres pero con suerte uno lo reconoce. Eso es lo bueno.

- Schis... ¿Y lo malo, doc?


- Que es crónico, vas a vivir con esto toda la vida porque los seres humanos no cambian. Entonces tienes el sistema inmunológico menos preparado y estas clases de enfermedades atacan siempre a los más permeables. Hasta apostaría que alguna otra vez tuviste una crisis de estas.


- Puchas, sí pero no tan fuerte que yo me acuerde. ¿Y por lo menos tengo tratamiento?


- Sí, claro. Y sale todo gratis hoy en día. Acá te doy las indicaciones. Y tranquilo. En un tiempo te deberías sentir mejor.


Salí de ahí preocupado, algo agradecido y con sensaciones encontradas. Abrí la receta y en ilegible imprenta decía lo siguiente.
"Mucho rock and roll, nada de canciones tristes, ni recuerdos amargos. Cambiar el entorno y sobretodo conocer personas nuevas que te contagien anticuerpos. Olvidar lugares comunes y rostros que te lleven de regreso. O por lo menos evitarlos. Y agua en vez de café para conciliar el sueño".
Tan horrible lista como su firma...





martes 12 de octubre de 2010

Ellas y nosotros: Las mentiras que decimos en la cama...


Ellas:

- Esto no lo había hecho nunca.
- Me encanta como te mueves.
- Los hombres siempre creen que preferimos la rudeza...
- Estuvo increíble!!!
- Me gustó que me dieras nalgadas.
- Fue mejor de lo que pensaba.
- Me tinca que esto va por buen camino.
- No importa, a todos les pasa...
- Tuve un orgasmo exquisito...



Ellos:

- Te quiero.

viernes 8 de octubre de 2010

El ladrón


No lo había previsto. Pero allí estaba. La puerta entreabierta y la ocasión latente para hacerse de algo a la pasada. Su instinto pudo más que la mente. Entró y sintió como si alguna vez hubiese frecuentado ese mismo sitio. Con la luz de luna colándose por la ventana.

Miro alrededor. Apenas hallaba el pretexto para quedarse y se adivinó observado. Al girar se topó de golpe con una mujer. Bajó la vista y aún así pudo reparar en sus formas. Estaba oscuro, ella vestía ropaje gris. Quiso excusarse, echó mano a discursos torpes, a justificaciones inconclusas y titubeantes mientras reincorporaba la atención. Y se vio en los ojos de ella. Esos dominantes ojos que parecían espejo de sí mismo.

Su primer impulso fue arrancar pero atendió que ese rostro derramaba una lágrima. Olvidó el lugar, la circunstancia y la consecuencia. La abrazó fuerte y sintió un tibio apego en su piel, un mágico llamado en su latido. La besó. Y mientras su razón trataba de hacer piso, el corazón rogaba por perpetuar aquel minuto. Nunca se sintió mejor en la vida.

Fue allí cuando escuchó pasos y sin pensarlo corrió despavorido. Mientras se alejaba pensó en regresar, en que ella entendería. Tal fue su duda, su miedo a decepcionar y sentir rechazo ingrato que continuó la angustiosa marcha. Acelerado, con un ahogo quemante en el pecho.

Unas horas después subiría a un bus con destino lejano. Huyó protegiendo su negro y vapuleado ego como tantas veces. Al llegar sintió ligero el equipaje. La duda pudo más y revisó cada valija con acuciosa prudencia. Todo estaba allí, tal cual lo empacó. Entonces, se puso frente a la ventana, miró el cielo aspirando las confusiones de un cigarrillo y dio otra vez con la luna. Fue cuando entendió que esta vez era sujeto del hurto. Que fue a él a quién le robaron algo…


lunes 20 de septiembre de 2010

¿Una lección pornográfica o la búsqueda oculta del amor?



Qué es el amor para ti. Qué es el deseo. ¿Los diferencias? ¿Los buscas por caminos separados? Constantes son mis teoremas vagos por demostrar que pese a las caretas aprendidas, el ser humano sólo busca placer estableciendo una máscara que esconde sus reales carencias. Que las apacigua o las maquilla frente al espejo. Que en verdad, siempre es un proceso natural que lo puede llevar al amor...
No sé por qué nunca les sugerí esta, una producción francesa de 1999 situada en el París menos romántico, el más sombrío, unipersonal y poco cálido. El que congela las relaciones humanas y las transporta al campo de las individualidades desguarnecidas.
Dos protagonistas maduros y sin parámetros estéticos imposibles, encarnados magistralmente en Nathalie Baye y el español Sergi López se encuentran y dan vida a un romance de complejos. Su vida independiente, aparentemente resuelta los llevará a una terapia donde recordarán paso a paso frente al psicólogo, sus andanzas con el otro, una pareja ocasional contactada por un aviso pornográfico en el diario. Una que les termina aclarando parcialmente la existencia de largos años resumidas en unos cuantas encamadas. Todo un proceso sincero e internalizado en el rato que duran las sesiones.
La película reafirma lo que les decía al principio. Hay seres que se buscan por la sencilla necesidad de explorar sus límites, sus probabilidades vigentes, para reafirmar su ego o satisfacer el llamado de la selva. Eso dicen... Es mentira. Todos esconden algo. Y basta que se aprete la tecla justa, que suceda lo inesperado en el entorno y terminas dándote cuenta de lo que realmente te impulsa. Siempre es inequívoco.
Los malos amores, las nefastas experiencias, las enredadas ocasionales por satisfacer el desorden hormonal, los romances furtivos... Todo tiene una motivación oculta. Que se asienta con los años. Pero que en el fondo, siempre será un camino distinto para llegar al mismo punto.
Por más que quieras, por más que creas, no hay más opciones. Lo demás es mentirte. Desconocerte o engañarte. Algunos más temprano, otros en la cúspide de su muerte... Todos terminan dándose cuenta alguna vez. Más allá que abracen ese destino o lo eviten constantemente.
Poco importa. Y de eso se trata la vida, finalmente...


viernes 3 de septiembre de 2010

Ellas y nosotros: Remedio para la gripe...


Ella:
-Anuncia que se va a enfermar.
-Exacerba los síntomas del resfrío.
-Exacerba las consecuencias del resfrío.
-Avisa que va a comprar un remedio. -Cotiza el remedio.
-Compra el remedio y hace todo un ritual para sacarlo de la bolsa. Lee el manual delante tuyo, comenta el precio, lee los componentes...
-Se toma el remedio con previo aviso del que se cruce por el frente.
-Te mantendrá constantemente informado si es que el bendito remedio le hizo efecto o no.


Nosotros:

-Nos tomamos un par de aspirinas con cerveza y limón y se nos olvidó...




sábado 7 de agosto de 2010

Mamás solteras... ¿Arrancar o afirmarse los pantalones?



La frase se me quedó grabada. "Es que recuerda que no soy sólo yo. Nosotros somos tres..."
Por una extraña y conveniente razón me dio vueltas en la cabeza toda esa noche. No importaron los buenos y pocos días, la costumbre al apoyo femenino en ese desastrozo departamento de soltero, ni las pataletas apasionadas, ni los rostros e inventos de esos dos angelitos chicos. Ni menos la cabeza aún encasillada en la novia anterior...
Había que terminar aquello, que de juego y química sexual pasaba al riesgo inminente. Las expectativas de la contraparte casi siempre sirven más que las propias. Single que arranca sirve para otra aventura, pensé... Y me aguanté el dramón con la idea de estar siendo honesto.
Fue hace años. Pero aprendí una lección de la que ella quizás nunca se enteró. A mi me quedó grabada para siempre.
Decisión, madurez, conciencia, pantalones bien puestos... Para involucrarse con una mujer que tiene hijos hay que tenerla muy clara. O por lo menos, saber que existen mayores probabilidades de que ellas estén jugando el juego más seriamente que tú. No siempre. Pero el factor hijo siempre diferencia las proporciones. A favor y en contra. Depende de lo que se busque. Depende de lo que se quiera...
Clasificar madres solteras es un ejercicio bien injusto. Porque finalmente son mujeres como todas, como cualquier otra, haya o no traido niños al mundo. Aunque casi siempre más fuertes, más pujantes. Más decididas. Muchas ni siquiera lo saben... Y en esta mala costumbre de teorizar todo, he llegado a creer que sólo se diferencian entre las que saben qué quieren y las que no.
¿Obviemos a las segundas? Sí, porque finalmente no son más que niñas agrandadas o "adelantadas" que en un arranque hormonal mal cuidado se embarazaron como cualquier cristiana y cuentan con el entorno suficientemente sobreprotector -padres que hacen de abuelos criadores, que las mantienen económicamente o les garantizan el estatus para seguir jugando a la adolescencia- o peor aún, varias que tienen suficiente descalabro en la vida como para sentar cabeza y enrielarse. Las que dependen de políticas sociales.
Importan las otras, las que me inspiraron hoy. Las hay trabajólicas, al punto de considerar el amor de pareja como emoción secundaria. Son las más desconfiadas porque cierran las puertas motivadas por algún fracaso fuerte o la mala experiencia de un canalla de colección. Si quieres conquistar a una de ellas, ten paciencia. Mucha paciencia y constancia. Tu fracaso, muchas veces probable, no siempre dependerá de ti... Ellas esconden su miedo al amor en el desarrollo de otras áreas. Válido y entendible. Tienen algo más importante por qué dar la pelea. Cupido va a la banca...
Las hay enamoradisas. Se diferencian de las niñas locas en que se cuidan, asumen instantes de ternura y jamás te van a llevar ante su retoño aunque las mariposas en la guata sean evidentes. Debes darle tiempo si tu conquista es seria. Y debes respetar su realidad. Apurar las cosas te puede resultar en contra. Porque dar pasos en falso con ellas es regalarles desilusiones permanentes y acumulables. Jugar con fuego te puede quemar.
Las hay independientes y Alfa. Ellas mandan, guían, leen la cartilla antes, durante y después. Y probablemente te vean como una diversión. No intentes controlarlas. Es imposible. El único que manda en casa es ese individuo (a) pequeño a quien consagra su vida. Lo demás, es entretención saludable y controlada. A tu pesar...
Las hay jóvenes y en búsqueda de una segunda oportunidad. Como el personaje principal de "Alfie" lo define, son distintas y traen consigo un agregado irresistible en muchos casos. Será película pero acierta en la conclusión. Dos corazones conquistan más que uno. Y entonces, te pueden noquear, en caso que estés preparado. Ten claro que, de pasar a la segunda o tercera cita, entraste en un terreno donde el juego ni siquiera es recomendable aunque haya convención de las partes.
Las hay maduras y resueltas. Es probable que tengan hijos más grandes. Dependiendo de la edad, ellos, más que un aliado resultan un escollo que debes saltar con precisión de cirujano. El lazo madre-hijo es tan fuerte que tú apareces como una amenaza filosa que puede cortarlo. Ciertamente hay madres con hijos de vida casi encaminada y resuelta, que buscan una pareja para continuar su camino de a dos. Allí, el piso cambia y la reacción también. Si es el caso, encontrarás buenos aliados en el camino a la conquista definitiva.
Probablemente, puedo seguir estereotipando. No es la idea. El motivo único y seguro de este post es apelar a aquellos buscando jugar cartas en una mesa de alta apuesta como esta. Que sepan cuán delicado puede llegar a ser, que el riesgo es alto. Requiere ser harto macho y decidido. Claro y criterioso.
No porque venga el cuco encima. Sino más bien, porque una mujer con hijos seguro es más mujer que el resto de las que frecuentas. Sabe más de la naturaleza humana misma. Puede depender de sí para subsistir. No te necesita. Superior o no a ti, está un grado más alto de la escala evolutiva.
La experiencia que conté al principio, algo atrás en el reloj -inicios del 2001, cuando aún era un pichón inexperto- me hizo crecer. Y con los años supe que la susodicha, separada, ya tiene 4 hijos y estableció un nido "más definitivo". O sea, de cierta manera también zafé de un amorío en el que no estaba claro lo que me esperaba a la vuelta de la esquina. No estaba ni mínimanente preparado. En ese tiempo, me habría volcado la existencia de manera radical.
¿No ven? Si para calzarse ciertos trajes hay que tener suficiente cuerpo...





viernes 30 de julio de 2010

Manifiesto de un soltero acogotado


Viernes por la noche.
Una cerveza, marraqueta a medio tostar, unas rodajas de tomate, palta molida, lomitos bien cocidos, algo de mayonesa casera recién preparada, el televisor enfrente o los Rolling Stones sonando por los parlantes al volúmen que se te frunce. ¿Qué más se puede pedir en la vida? Es mi más absoluto y humilde propósito.
Yo no sé ustedes. Pero siento que en estos tiempos es difícil ser soltero. Más cuando las expectativas, el entorno y la sociedad catete te inoportunan más de la cuenta. Anda tanto predicador de la vida misma dando vueltas por ahí que te puede desviar del camino por el viejo truco de querer encaminarte.
Me puse a pensar en el tema. Sí, en esa mentada realidad que inspiró películas, más películas, canciones -de las buenas, las clásicas, las simpáticas y las malas-, modas, prejuicios, sitios, negocios y trancas. Y qué mejor que preguntarle a los demás solteros extraños deambulando por este mundo emparejado... Simple. Qué les parece la corriente que amenaza llevarte inevitablemente hacia la boca del lobo, al denominado universo del "de a dos".
Yo parto de una premisa esencial. Ser single no tiene que ver con un papel, con un estado civil. Es una forma de vida que se te permite por libre convivencia y no libre albedrío. Si fuera por lo último, todos somos solos.
Para mi no es soltero el que tiene hijos, ni el que encabeza una casa con gastos, compromisos, cargas de carne y hueso detrás aunque no se anote libreta de matrimonio en la bitácora personal. No pues, eso te limita. Y se pierde lo básico. Ser soltero se basa en la posibilidad de elegir por ti siempre primero. El egoísmo está condicionado por las posibilidades...
Acá la lista de los arrebatos unipersonales recibidos. Los que me dicen, te permiten usar la etiqueta de "libre" con todos los merecimientos. Como el taxi que muchos esperan de madrugada para regresar a casa con unas copas de más...

- El baño: El cuerpo anda menos sincronizado. Se da libertades. No hay yogures ni utensilios raros marcando horarios. No hay vellos ni tapas mojadas, dependiendo del sexo, claro. Yo, por ejemplo, no podría soportar mucho rato a una chica enjabonándose el culo con música de Daddy Yankee en ese reino personal que denominamos ducha...

- El día menos pensado: No sé si les pasa a todos. Diría que sí. ¿Habrá algo más desagradable que vivir con los fantasmas del pasado de tu pareja? Me lo dijeron. No me ha tocado. Pero que suene el teléfono para saludar y hable un "ex" debe ser una experiencia bien insoportable, cuando los quiebres puertas adentro tienen en esos otros a interlocutores válidos...

- Quiero brindar por mi gente sencilla: Una cosa es tu familia. La conoces, la soportas, la quieres, la toleras, la entiendes y sabes cuando darle la cortada... Pero cuando la cosa se pone mix puede tratarse de una bomba de tiempo. ¿Usted se imagina al hermano de tu novia de turno tomándose las cervezas que dejaste helando en el refrigerador? PLR con vale para una promo de Capel...

- Yo te quiero, haré todo lo que me pidas: Dicen que llega un momento en que uno quiere chantarse, frenarse, "sentar cabeza" le llaman... Y también dicen que toda mujer tiene el préambulo de jugar hasta que le viene el romanticismo y aparece la caña de pescar de la cartera. No estoy muy de acuerdo. Aunque la naturaleza nos crie así, me tinca que hay harto macho intentando apernarse sin que la víctima alcance a percatarse. La cosa se niveló. Según yo, se niveló para abajo...

- La vida es cara, compartamos los gastos: NUNCA CON LA PAREJA, CABROS, NUNCA!!! A menos que claro, la idea de fondo sea estabilizarse y el ahorro económico aparezca como un salvavidas en medio de la excusa de una de las partes. Las comunidades son una buena opción. Los amigos también. Pero cuando se comparte cama, sentimientos y proyectos muuuuy a futuro, lo único que se consigue es apurar los plazos. Nunca lo contrario.

- Las excusas más vacunas: Hay harta frase para hacerle el quite al asunto pero carecen de sinceridad real. Si escuchas a tu pareja o te nace un "quiero seguir estudiando", "me gustaría conocer el mundo", "tengo ganas de pelear el subsidio y así tenemos otro bien raíz", "estoy postulando a una pega en Groenlandia", "pa' qué si estamos jóvenes" , "no me pienso deshacer del gato", "puta que tenis zapatos" o "cuando termine de pagar la cuenta de la clínica que me dejaron mis viejos" probablemente te estén diciendo que hay uno que no quiere, que no está preparado. Forzar el inicio siempre es señal de forzar la vida futura...

- El bendito pasatiempo: Y qué hago yo sin fútbol... Compartir los horarios, los placeres del fin de semana, el programa de tv en la noche, lo que se escucha, se come, se toma, lo que se duerme y lo que se deja de dormir puede ser todo un tema dicen los encuestados. Y yo les encuentro razón. A varios les aterra la idea de pillarse a la novia llorando a moco tendido, pasarse el rollo de un drama familiar atómico y cuando ella logra hilvanar una idea te larga un "es que vi Los Puentes de Madison por trigésima cuarta vez y es inevitable"...

- Que buena está tu hermana, tu hermana, tu hermana: No existe mejor indicativo que el intermitente del alma... Cuando uno mira para el lado, cuando regaloneas más a las amigas de "la titular" haciéndote el lindo en alguna reunión social puede que estés en grave peligro. Dicen los que saben que es una señal ineludible. Mientras más cueste controlar al diablito de la izquierda por sobre el angelito de la derecha, querrá decir que el single que llevas dentro te sigue gobernando. Haz caso a su sabio llamado...

Y bueno. Faltaron hartos tips.
Supongo que a todos les llega el turno de cambiar. Si finalmente, desde que entras a cierta edad comienzas a sentir las presiones. Que se les va el tren, que te tratan de mamón, que le tienes miedo al compromiso, que los hijos tienen más riesgo de salir fallados a mayor edad, que la vecina te pregunta cada vez que te ve "bueno y usted cuándo se va a casar" o que los mal pensados empiezan a cuchichear con que eres homosexual encubierto...
No está mal. Es una cuestión de madurez personal y no de homologar a tus congéneres. Ni de temer, ni menos de experimentar. Sin saltarse etapas, sin apelar a relojes biológicos. Ya les digo. Con mayor razón en países conservadores como este.
El mundo está concebido para el "de a dos". Arranquen mientras puedan...



jueves 22 de julio de 2010

Las Once Especies de la Fauna Twitter, la granja de los geeks



Son lindos los animalitos.
Únicos, irrepetibles. Parte un mismo universo pero con rasgos tan esenciales que no se topan. Conviven. A lo sumo se depredan unos a otros. No son más que equilibrio natural.
Así es twitter.
Lo bauticé, el macrochat. Caldo de cultivo de libre-pensadores y sus inimaginables escalas de certeza y estupidez. Llevo un año entre ellos. Los miro, los observo, les saco la foto y guardo maquetas. Me rio. Por sobre todas las cosas, me rio de muchos.
Y acá una selección de las 11 especies más exóticas.


1. Los empanadas de queso: O twitterdivos. Personajes que por su figuración fuera de la plataforma se transforman en líderes de la misma plataforma. Como el jugador más caro de la plantilla que nunca juega. Una vil contradicción. Aunque casi siempre hablan, bailan, salen en la tele o todo lo que no sea escrito, terminan de reyes en el paraíso de la palabra reducida. Varios no saben escribir o no hilvanan ideas. Los más, tienen opiniones interesantes basadas en la vorágine de pateros que los nutre. Conversan entre ellos con miles de testigos en línea. Algo así como toparse a un lote de curados en una mesa del bar The Clinic. Lo que pueden hablar pa' callado -por buen gusto y descontaminación- lo andan gritando... Su ego es como un globo. Grande... pero livianito. Subdividen a sus seguidores en súbditos o enemigos.

2. La creme de la creme:
Dícese de los hermanos, hijos, amigos, compañeros de farra o amantes de periodistas ilustres, ministros, rostros, deportistas o autoridades. Llegan de rebote y se transforman en referentes y luminarias. Celebridades cuyo mérito es casi siempre prestado. Pero es bastante probable que no los conozca ni su mamá en el inicio. Y a veces, hasta puede que logren la ansiada figuración real...


3. El panfletero:
Desde izquierda a derecha hay bichos tuiteros que sienten, viven y respiran el mundo como una gran comunidad alimentada e iluminada por la política. Basta un tema en común para que saquen a relucir toda la gama de argumentillos relacionados a su stock de ideas, su ideología que según ellos mueve al planeta. Generalmente acomodan toda situación a su favor. Nunca pierden, aunque en rigor, pierden la vida en ello. Son los que más aburren... "Pato Yáñez" debiese ser su logo.


4. El cornetero:
Si le hiciéramos algún escaner a su niñez, capaz que obtengamos afición por el helado de gamba y media o el chupete Koyak. Todo el tiempo le hacen el amén a otros. Porque sienten que con eso son aceptados, porque piensan que integran una idea común, porque se juran dentro de la vida y entorno del que manifestó quien sabe qué cosa, porque necesitan ser parte de un todo... El retuiteo es a ellos lo que la luz eléctrica es al hombre. Un elemento de subsistencia vital.


5. Las minas psycho:
Hay que tener cuidado con esta especie pues es casi transgénica. Son seres que se transforman desafiando las leyes de la química neuronal y el sentido común. De mujeres cordiales pasan a inventar romances, amantes, embarazos, ofensas y meten a un cuanto hay de personajes a sus deprimentes cahuines en línea. Sanarlas es como deshacerse de una gangrena. Hay que extirparlas. Como matar highlanders. O les cortas la cabeza o las tienes molestando por los siglos de los siglos...

6. El embajador de la OEA:
El sapo, al aguja, el observador, el píerdete una. Se las sabe todas, está siempre al "cateo de la laucha". Agarra el ritmo de discusión global en un par de minutos aunque haya estado desenchufado todo el día. Y cuando no está, nadie lo echa de menos... Son los que le prenden velas a google, youtube y cuanta plataforma les permita mantenerse vigentes con material de otros.

7. El Jote: Tal cual al ave de rapiña que conocemos... Aunque harto más lascivo. Deambula por las plataformas sociales buscando "carnada" de la cual alimentarse. Se les conoce como "los calientes de m..." Suelen ser sutiles sólo al comienzo. Son los reyes del DM porque no quieren que los descubran. Como boxeador hambriento arrinconan a su presa. Tratan de dar el golpe de gracia (piropos, invitaciones, más piropos, más invitaciones) esperando que la víctima ceda sin escapatoria. ¿En qué se diferencian del ave que las inspira? Que el plumífero carroñero sólo come deshechos o restos moribundos. El jote online es más evolucionado. Puede comer todo lo que pille "volando bajo"...

8. El Huevo de Meseenger: Nadie sabe por qué usan una plataforma de difusión de ideas, opiniones, informaciones o datos útiles cuando lo de ellos no es ni lo uno ni lo otro. Usan twitter como un soberano chat. Te dicen qué comen, qué toman, dónde están, para dónde van, qué les duele, qué les gusta y por dónde, qué miran en la tele... El uso que le dan a los 140 caracteres de twitter es exactamente el mismo que le dan al "estado" de messenger o el de facebook. Lo de ellos es sumarse a la tendencia. Usan cualquier red social para lo mismo. Y cuando sientan que ésta pasa de moda, se van. Por suerte para la Matrix y sus dolores de cabeza permanente por tanto aprendiz ensuciando sus caminos...

9. El Nuevo Intelectual:
Sienten que desde sus humildes esferas aportan temas a la discusión. No están tan equivocados. Sus aportes los toman otros, en el mercado formal de medios y lucran con ideas ajenas. Suelen decir "Hoy mi nueva columna de opinión sobre..." y no es más que un mísero post de blog personal y micro... O tienen predilección por mostrarse, por güatear en vivo y ante eso, usan herramientas como las twittcam o los streamings haciéndolos pasar por verdaderos programas. Pero no lo son. Sólo amagan intentos que algunos más vivarachos y comerciantes también usarán como calco, como inspiración. En síntesis, es más lo que creen que aportan que lo que realmente aportan.


10. Las Linduras:
En verdad, si uno analiza detalladamente su discurso, se da cuenta que puede saltárselas, vivir sin ellas. Que son intrascendentes. Pero en este mundo de la imagen por sobre las ideas, es absolutamente inevitable seguirlas, leerlas, estar pendientes de sus berrinches on line, aplaudirlas. Más allá del género que ostenten y cautiven, la lindura nació parada en el mundo. Haga lo que haga, siempre le van a sacar en cara lo privilegiado de su mapa estético. Se agradece que se esfuercen. Pero está demás...


11. El Monito Mayor: Son regaloneados con la carátula de "influyentes". Aunque en honor a la verdad, sólo son personajes o maquetas hechas para venderse en el mercado twitter como un buen producto. A varios se les nota el esfuerzo por tratar de ser chistosos siempre y con todo tema. No les resulta. Otros pocos apelan a la crítica como una máquina expendedora de juicios exactos y siempre hay alguien que les compra el boleto. Subsisten del retuiteo y por ende, de la venia permanente de Los Corneteros. Pero en el mundo real desaparecen. Viven y mueren en twitter.

Lea, identifíquese.
Y si despues de mucho esfuerzo no logra encontrarse, no se preocupe. Estamos trabajando para usted. En futuros conteos prometemos empadronar categorías como los "Hijos Ilustres de El Peral", "Las PPD" (Pa' puro darle), los "Si Es Colega Puede Ser Pega", los "Su Click Es Mi Sueldo", los "Quiero Salir del Closet Pero No Me Atrevo" y los "Ya sé que estoy piantao" entre otras varias...



martes 20 de abril de 2010

Abril

Si la causalidad es la única respuesta,

entonces abril traerá las penas…

Como solsticio del corazón que ennegrece los días y congela las almas

Como un hueco inerte acusando el recibo del dolor



Abril envenena el futuro

Desmorona pilares, oxida bonanzas

Abril ahoga en llanto, aparea la rabia

Te sumerge, te entumece. Te sangra las ganas



No hay mes que se atreva a desafiarle

Abril es mayor, tirano, infausto

No sabrás de otros amargos

No verás grises como los de abril

Y si hay grises amables, abril los despojará sin virtud



Quítenlo del calendario

No más abriles robando ternura

No quiero más lágrimas, ni inviernos mentales crispando esencias

Ni vientos de abril despojando sueños...

sábado 6 de marzo de 2010

SOBREVIVIENDO, DÍA 7: La campaña que resucitó al crítico.

Otra vez casi ni dormí. Con la llegada de la luz me quedé pegado en las señales abiertas de TVN y C13 para empaparme de datos, historias, anécdotas y reportes. Puse la cabeza en la almohada y una réplica de proporciones me sacó de la cama como a las 6 y algo. Dos horas después se sintió uno que de verdad fue intensísimo. Creo que es el primero de la semana que definitivamente me hizo recordar el terremoto en sí. Dicen que fue entre 6 y 7 grados en Richter. Lo bueno es que ya no hay tele que defender ni sujetar...
Algo logro descansar. Me despierto sabiendo que hay un acopio improvisado de agua de punteras mucho más limpio que los restos de la piscina y el pozo. Voy a abastecerme para que, como siempre, haya al menos uno o dos días de reserva asegurada en la casa.
Y luego, al desayuno-almuerzo ya me entero de la campaña “Chile Ayuda a Chile”, de cómo los medios se pliegan y siguen a Don Francisco como lapas, de cómo Leo Rey habla de la importancia de ese escenario (?) de cómo ayudar se vuelve casi una moda. De la emotividad de plástico, de los líderes políticos intentando aunar esfuerzos y aún así generan emociones teñidas de ideología, de los estúpidos de siempre subiéndose a la tarima de la mal llamada solidaridad, de su camisa planchada, de su cutis brillante, de su oportunidad de conseguir portadas.
Supongo que será mi estatus el que me despierta tanta bronca. Mi estatus de clase media-baja, digo. ¿Saben por qué? Debe ser que hace muchísimo rato, en la medida de mis posibilidades y lo que he podido publicar en sitios y medios distintos, me di el tiempo para desmenuzar, transparentar y hasta empelotar a la nueva clase social chilena. La de los poseros.
Resulta que hoy ayudar más que necesario es tremendamente cool, resulta que conmoverse hoy es también top, resulta que es materia obligatoria saber dónde queda Pelluhue o la historia del tipo de la polera “Fascim Sucks” –podría haber sido una que por último dijera “Vidal Sucks”- que levantó la bandera chilena y se convirtió en emblema.
¿Alguno de ustedes, malditos bichos que pulula por las redes sociales -o las páginas noticias plagadas de ideas repetidas- sabe lo que es andar en una bodega vacía buscando algo para comer o conoce la sensación de salir con un palo a defender tu casa del pillaje? ¿Conoce la tropa de pseudo-intelectuales de blogs y columnas de opinión cuántas vidas se pudieron salvar si en este país se hicieran las cosas bien –sólo con parámetros de sentido común- y no como se les ocurre a unos ineptos que se deben hacer? ¿Si están tan informados acerca la de la triste desgracia de las caletas y ciudades arrasadas, sabe algunos de estos parásitos de internet quién me ofrece un subsidio para recuperar televisores, computadores o todo lo que como clase media debemos absorber de nuestros bolsillos aunque ya se nos hacía difícil desarrollarnos hasta días antes del terremoto? Nadie. Le pongo la firma. Lo sé porque yo me río en sus caras de su inoperancia real cada vez que puedo. Los conozco.
Entonces, además de ponerse con unas luquitas en un banco intenten mirarse a los ojos y cuestionarse ustedes entre sí. Porque yo sigo siendo el mismo que los criticará sin piedad y desde la tribuna disponible que sea, aquél que se entretendrá barriendo con todo burócrata parlanchín y vendedor de pomadas al pueblo. Y sin perjuicio de ello, algo en mi cambió. Saber lo frágil de la vida y lo débil del alma que acusa cada ser humano te hace abrazar más la idea de sobrevivir aportando y no siendo mero eco. También te obliga a esforzarte mejor por comprender el mundo que te rodea. Nunca fue mi problema. No pueden decir lo mismo...
Viven en una burbuja, sienten que organizar un remate, una completada, sacar un billete o seguir a la masa en la inercia de ayudar para incrementar una cifra de la tele los hará mejores personas. Me reí en su cara ayer y me dan repugnancia hoy. Son títeres de un sistema que lucra con nosotros, que jamás optó por incorporar a los mejores sin tablas de medición académica ni política, que poco nos enriela en la ruta de los valores ni mucho menos nos prepara para vivir mejor pensando de corazón en el que está al lado, en vez de cómo sacarle ventaja y escapar cada día más luego de los estratos que siempre agruparon a nuestros antepasados.
¿Quieren ejemplos los tontitos? ¿Los quieren con manzanitas? Ustedes decía que si los noticiarios empezaban sus entregas con 15 minutos de noticias policiales era porque estaban alarmando gratis, porque estaban desbancando a un conglomerado político a partir de la invención de una sociedad inmoral y sin valores genuinamente decentes. ¿Y lo que vimos esta semana? ¿Lo inventó la prensa? Si aún el sistema no cuantifica lo que se perdió por la catástrofe, menos va a saber lo que se desvaneció con el salvajismo. Pero no les interesa. La necesidad de cordura tiene cara de hereje con poder…
Supongo que es esa rabia la que me impide ver semejante muestra de mojigatería chilena por la tele. Peor aún, siento que también hay un valor sentimental que me llama al duelo. O al menos a la abstinencia de semejante invento mediático. No es con ellos mi decepción. Están tratando de ayudar desde la única y poderosa ventana que los tiene lejos del mundo aunque quieran sentirse cercanos. Terminarán afirmando su obra gracias al aporte de la clase media, la misma que perdió cosas tan valoradas y poco volátiles como su dignidad hace siete días.
Es más. Por el bien último de estar informado, cada vez que hubo un evento de envergadura y significancia nacional estuve ahí para observarlo y propenderlo. Hoy no. Debe ser porque todo lo destruido que mueve estas cadenas fue y es parte de mi entorno. Y entonces siento que sin querer festinar, la masa imberbe lo verá como el tema del momento y mañana será motivo de escarbar en lo que venga más adelante en el calendario de tragedias. Y me da pena, me genera impotencia.
Quizás sea porque no perdí tanto. O quizás porque perdí más de lo que yo mismo puedo llegar a imaginar…

SOBREVIVIENDO, DÍA 6: El fin de la inseguridad

Es tarde. Creo que ahora sí dormí más que suficiente. Bañarte luego de jornadas tan extenuantes acusará la cuenta que te pasa el cuerpo. Acuérdate de mi. Es un gusto por estos días. Si no, pregúntenle a los desubicados que hoy partieron en masa a los espejos de agua de la ciudad para asearse y lavar ropa. Vamos ensuciando la naturaleza. Total, qué les importa.
Casi por rutina asimilada salgo a buscar agua. Ya no queda en los acopios de siempre. En eso me encuentro con una camioneta de la CGE en la esquina y sonrío. Son los de la primera avanzada, la que revisa y da el comprendido a los de un segundo equipo que repara según escuché en los medios. Un circuito por el barrio me avisa que todos los otros sectores ya cuentan con electricidad sólo al interior de las casas. Buen indicio.
Mientras salimos a ayudarle en la tarea nos cuentan que en la zona de Palomares ya no quedan bodegas de las grandes empresas. Dicen que en los barrios de Nonguén los drogadictos venden algunos plasmas nuevos en 20 mil pesos o computadores en 50. Saben que tienen que deshacerse de ellos luego, antes que alguno pueda caer en las inocentes redadas de los fiscales.
Ya leo un par de diarios y siento un poco de vergüenza. Una, de saber que en mi pasaje sólo leen LUN o La Cuarta y es poco probable encontrar un solo artículo decente. Dos, que ni siquiera en estas circunstancias la línea editorial se flexibilice y aporte con la comunidad generando contenidos y conciencia. Yo no tengo postgrados ni creo que los vaya a tener. Pero apostaría que en materias de comunicación social, los expertos abogan porque los medios son los reales encargados de encausar a una sociedad que mira las cosas con demasiada distancia aunque presuman cercanía. ¿No era este el momento para volvernos serios y dejar de vender chimuchina cuando para muchos, la nube de colores se les cayó en la cabeza?
Un poco más tarde salgo a buscar agua sin suerte. Aún así, me basta para encontrarme con militares que llegan a dejar bolsas de alimentos. No soy delegado, aunque por lo de días anteriores, algunos me reconocen y me quieren dejar pasar. No tengo credencial y en vez de que me atajen los propios milicos, prefiero preguntar sobre qué hacer. Suficiente para correr la voz.
En la noche llegarían un par de litros de leche, un café chico, azúcar. Se agradece harto. No la necesitamos tanto hoy pero nos puede ahorrar las filas del supermercado mañana. De esas hay en todos lados. Dicen que en la que nos queda cerca sólo demoras diez minutos y se puede comprar una canasta básica por 5 lucas. Yo necesito comida para mis gatos. No hay por ninguna parte.
Uno de los minutos más esperados y también resistidos se concreta en la noche. Hay luz en los domicilios y es un alivio pues hervir el agua ya no estará destinado sólo al gas. Eso para los que teníamos cilindros porque los de sectores más nuevos no pueden decir lo mismo, su suministro era a cañerías. La suerte de algunos comienza equilibrarse un poco para todos. No concibo el día sin agua caliente a toda hora.
Hora del recuento. Es verdad, los televisores jodieron, el pc murió, los recuerdos de artesanía tan cuidados y elaborados por la familia están inutilizables. Las coberturas de la tele son limitadas y concentradas porque no hay cable. Igual, uno se empapa casi sediento de imágenes, de información real.
Entre los segundos que me dejan los comerciales pienso en lo que se viene, más viendo que hay tanto equipo periodístico desplegado y yo, con talento, con tantas historias de vida in situ y otras no contadas -como la urna que apareció en alta mar pues en Tumbes estaban velando a un lugareño-, con tanto material palpable de la emergencia que los relatores puestos en pantalla simplemente no conocieron. Y estoy en mi casa. Sabiendo que no hay pega. Que necesito reponer cosas. Que necesito salir de aquí...
En las noticias puedo ver que la zona costera de Cauquenes, donde pasé uno de los mejores veranos de mi vida y una etapa profesional entrañable, ya no existe. Se desparramó el pueblo por el suelo. Todo lo que conocí, que disfrute. Mi mapa emotivo es historia.
Aún así me regalan un amargo alivio. Hay gente, mucha gente que de verdad lo está pasando mal. Hay muchos de los nuestros que lo perdieron todo. Con el dolor de mi corazón, nosotros somos más afortunados que ellos. Y el nudo en la garganta es inevitable.